¡Saludos! ¡Yo también soy oficinista y mi vida también es triste!
Invitado por el simiesco Nordex, he decidido narrar todo aquello que contribuye a que mi existencia de oficinista sea, si cabe, más triste (suerte de las fotos de Mr. Nordex que ayudan a pasar el día).
Hablaré del water de mi oficina.
Es azulito y muy grande. La cisterna tiene dimensiones pantánicas (la primera medida que debería haber tomado el ministerio de medio ambiente contra la sequía debería haber sido clausurarlo). Su principal característica reside en el uso del pulsador de la cisterna. És imprescindible, apretarlo hasta el fondo hasta que se vacía completamente la cisterna. De esta manera, un enorme caudal de agua empieza a llenar la taza del water haciendo subir el nivel hasta prácticamente el borde, que es cuando la cisterna se ha vaciado del todo. Entonces, toda la masa de agua con su materia marrón en suspensión, empieza a girar en un magnífico torbellino (vórtice, científicamente hablando) hasta que se to traga todo. El problema viene si no aprietas hasta el fondo, y durante todo el tiempo necesario, el botón de descarga. O si la cisterna no estaba completamente llena cuando has vuelto a pulsarlo. Entonces, la taza se llena, pero no llega al borde, y quedan todos los torditos flotando. Eso me desespera. Porque has de esperar a que la cisterna se vuelva a llenar completamente (eso lleva un mínimo de 5 minutos ya que el volumen de agua es muy grande pero entra demasiado lento) para poder volver a tirar. Por si fuera poco, muchas veces (la mayoría), cuando se ha acabado de tragar todo, el nivel del sifón se recupera con una brusca subida de agua que, si la suerte no te acompaña, viene acompañada de un resto de materia orgánica en suspensión no desado. Eso obliga a un nuevo periodo de 5 minutos de espera hasta poder tirar de nuevo de la cadena. Finalmente, debo destacar que, debido al torbellino, los cropanes adquieren tanta velocidad que empiezan a chocar contra las paredes, dejando todo de marquitas marrones. En caso de tener conciencia y querer borrarlas con la escobilla implicará una nueva espera y una nueva descarga de agua.
Es por todo esto que cada vez que voy a cagar al water de la oficina, gasto un mínimo de 40 litros y me paso no menos de un quarto de hora. He aprendido a llevarme el periódico, para hacer la espera más amena. Pero aún así, este lavabo me produce una infinita tristeza, porque se que, con su uso, estoy contribuyendo al deterioro de los acuíferos del planeta. Es por eso que pido perdón y consejo, pues no se que hacer...